Consejos sobre lactancia materna

La leche materna es el mejor alimento que una madre puede entregarle a su hijo.

No sólo considerando su composición, sino también el aspecto emocional, ya que el vínculo afectivo que se establece entre una madre y su hijo amamantado constituye una experiencia especial, singular e intensa.

La organización mundial de la salud (OMS) recomienda dar lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, y de manera complementaria con otros alimentos hasta los 2 años.

Dentro de los beneficios que se encuentra para el bebé son:

  • Su contenido en inmunoglobulinas (defensas) dan protección específica al lactante y su inmaduro sistema inmunológico.
  • Contiene una diversidad de componentes y en alta concentración que permiten proporcionar protección extra contra infecciones (como lactoferrina, caseína, oligosacáridos, ácidos grasos, etc.) también enzimas, hormonas y factores de crecimiento que favorecen el desarrollo de órganos y sistemas; elementos que modulan la función inmunitaria.
  • Los lactantes que toman pecho materno, crecen mejor, tienen menos obesidad, menos infecciones agudas (como otitis, diarreas, infecciones urinarias, etc.) y menos enfermedades crónicas (como diabetes, enfermedad celíaca, enfermedades intestinales crónicas y algunos tipos de cáncer de la niñez). Además de disminuir el riesgo de alergias.
  • Protege contra la hipoglicemia y la ictericia en el recién nacido.
  • El acto de mamar estimula el desarrollo facial del niño y favorece la calcificación de los dientes.
  • Los niños consiguen un mejor desarrollo intelectual cognitivo, y alimentados al pecho se favorecen las relaciones de apego seguro.

 

Y los beneficios para la mamá

  • La madre que da pecho recupera más rápido el peso de antes del embarazo, tiene menos hemorragias postparto, menos riesgo de cáncer de mamas y de ovario, y se protege contra la osteoporosis. Desarrolla una mejor vinculación con su hijo y mejora su autoestima.
  • El estímulo de succión del pezón inhibe la maduración y la liberación de óvulos, retardando la menstruación. Es fundamental que este estímulo sea constante e intenso, es decir, que el niño mame frecuentemente de día y en la noche, 7 o más veces en 24 horas. Cuando se le da al niño un chupete, mamadera, agua o comidas complementarias, se reduce la eficacia de la lactancia como método anticonceptivo
  • No es menor el hecho que la lactancia materna permite importante ahorro, dado que las leches maternizadas que sustituyen la lactancia tienen un costo elevado.

 

La leche es un fluido vivo que se adapta a las necesidades nutricionales e inmunológicas del niño a medida que va creciendo y se desarrolla. Se distingue entre:

  • Calostro: se produce durante los primeros 3 a 4 días después del parto. Es un líquido amarillento y espeso, de alta densidad y poco volumen. En los 3 primeros días postparto el volumen producido es de 2 a 20 ml por mamada, siendo esto suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.
  • Leche de transición: Es la leche que se produce entre el 4º y el 15º día postparto. Es un poco más blanquecina por un aumento en el contenido de lactosa, grasa y vitaminas. Entre el 4º y el 6º día se produce un aumento brusco en la producción de leche (bajada de la leche).
  • Leche madura: La composición de esta leche no es igual al principio que al final de la mamada; al inicio es más "aguada" (rica en lactosa) y va aumentando la cantidad de grasa concentrándose al final.

 

Aprender a amamantar puede ser un poco complejo al comienzo, pero luego verá que es un espacio placentero para compartir y conocer a su hijo/a. Cuando amamante, busque hacerlo tranquilamente, en un lugar tibio y cómodo.

  • Libre demanda: significa dar leche cuándo y cuánto quiere el niño(a). En los primeros días de vida, ofrezca el pecho, en los recién nacidos, de 8 a 10 veces al día y a los 6 meses, 6 a 8 veces. Ambas cantidades repartidas durante el día y la noche. No deje pasar más de tres horas entre tomas.
  • Inicio temprano de lactancia: Cuanto antes se inicie la lactancia, mayores son las posibilidades de éxito, por ello, si es posible, hágalo inmediatamente después del parto, dentro de la primera hora de vida, además se recomienda que madre e hijo(a) permanezcan juntos día y noche.
  • Exclusividad: Lo óptimo es que su hijo(a) se alimente sólo de leche materna hasta los 6 meses y de leche materna junto a otros alimentos hasta los 2 años de edad. El uso de rellenos debe ser evaluado junto al profesional que apoya a su bebé. Si su hijo(a) está tomando leche, no requiere beber otro tipo de líquidos (jugos, agua), la leche materna aporta toda la hidratación que el niño(a) necesita.
  • No dar chupetes ni mamaderas al recién nacido hasta que la lactancia se haya consolidado. El dar mamadera o un chupete al niño para calmar su hambre o su necesidad de chupar, reduce la producción de leche por falta de estímulo del pezón-areola. La disminución visible de la leche produce ansiedad en la madre, le crea desconfianza en su capacidad de amamantar y en definitiva una real disminución de la producción de leche. También el uso de mamadera o chupetes en el lactante menor puede provocar una serie de alteraciones futuras en el área máxilo-facial y oro-faríngea (deglución atípica, respiración bucal, disfunción masticatoria, dificultades en la fonoarticulación del lenguaje, alteraciones dentales etc.).

 

  • No acerque el pecho al bebé, sino, el bebé al pecho.
  • Estimule con el pezón los labios a su hijo/a para "despertar" el reflejo de succión, así abrirá la boca.
  • Espere que su bebé abra la boca e introduzca todo su pezón en ella apuntando hacia el fondo del paladar (debe quedar toda la areola dentro de su boca). Lo óptimo es que el bebé "acople" su boca al pezón.
  • Si el recién nacido queda prendido solamente del pezón, deslice su dedo meñique en su boca para que se desprenda con cuidado y no le lastime.
  • Una mala posición puede ser la responsable de molestias y dolores de espalda. El acople se facilita colocando al bebé girado hacia la madre, con su cabeza y cuerpo en línea recta, sin tener el cuello torcido o excesivamente flexionado o extendido, con la cara mirando hacia el pecho y la nariz frente al pezón.
  • En posición sentada, es conveniente que la madre mantenga la espalda recta con la cabeza del niño apoyada en su antebrazo, no en el hueco del codo. Es útil dar también apoyo a las nalgas del niño y no solo a su espalda.
  • Deje que el niño/a mame todo lo que desee de un pecho antes de ofrecerle el otro.
  • Cuando termine de mamar o cuando cambie al otro pecho ayude a su bebé a eliminar gases, dándole pequeños golpecitos en su espalda.

 

  • Dolor o Grietas en el pezón: Si hay heridas, moje el pezón y la areola con su leche deje secar. Sólo coloque pomadas que sean indicadas por su médico tratante, siempre que se corrija el acoplamiento.
  • Congestión Mamaria: Los pechos se ponen duros, sensibles, tensos y de gran tamaño. Esta situación es secundaria a mamadas infrecuentes y/o inefectivas y debe ser prevenida. El tratamiento es el vaciamiento frecuente, idealmente por el niño. Si la areola está comprometida, primero debe vaciarse manualmente o con bomba esa zona para que el niño pueda acoplarse y mamar efectivamente. Si los pechos están muy duros, puede aplicar toalla frías (pero no congeladas) para facilitar la succión y acople de su hijo/a.
  • Mastitis: Es una infección del tejido mamario que puede producir síntomas similares a la gripe: dolor corporal, congestión, enrojecimiento local, malestar general, fiebre, escalofríos, decaimiento. La mayoría de las veces existe aumento del calor local y enrojecimiento de una parte de la mama. Ante los síntomas descritos debe consultar con su médico.
  • Reflejo eyecto-lácteo excesivo (RELE): Ocurre aproximadamente al final del primer mes. Se produce un llanto excesivo del niño, que puede ser interpretado como cólicos o incluso como que "el niño queda con hambre". En estos casos la madre tiene una sobreabundancia de leche y ésta es expulsada con tal fuerza que el niño no es capaz de deglutir sin atorarse. Esta situación puede producir distensión gástrica, cólicos del lactante y a veces abandono precoz de la lactancia por parte del niño. La madre entonces, debe estar atenta a ésta situación y retirar al niño del pezón si comienza a atorarse.

 

 

 

 

 

 

 

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