Información sobre el desarrollo Psicomotor

El desarrollo psicomotor es la adquisición de habilidades que los niños(as) logran de forma progresiva desde el nacimiento y durante toda la infancia, y que le serán útil para toda su vida. Este desarrollo manifiesta la maduración del sistema nervioso, reflejado a través de la adquisición de habilidades motoras que le permitirá la interacción mediante la exploración del mundo que le rodea , a través de sus cinco sentidos, para lo cual es imprescindible el tocar, saborear, tomar un objeto, mirar, gatear, etc.

La adquisición de habilidades comienza por la motricidad gruesa, la que permite realizar movimientos generales (gatear, caminar, saltar), después progresa la motricidad fina, que es el perfeccionamiento y la adquisición de habilidades más complejas (tomar un lápiz, recortar, comer con cubiertos). Conjuntamente en este periodo se produce el desarrollo sensorial (visión, audición, tacto, gusto, olfato), el desarrollo afectivo-social (miradas, sonrisas) y el desarrollo cognitivo y del lenguaje.

 

Dentro de los factores que influyen en la adecuada progresión del desarrollo psicomotor encontramos una clara relación con la nutrición, el vínculo madre-hijo, padre-hijo y la estimulación sensorial apropiada y oportuna. Los niños(as) siguen un claro patrón de desarrollo o de adquisición de habilidades y se han definido hitos básicos, fáciles de medir, que nos permiten saber cuándo un niño(a) va progresando adecuadamente y poder actuar de forma precoz y oportuna cuando esta progresión no se desarrolla de la forma esperada. Durante las últimas décadas, se han desarrollado pruebas para evaluar esta progresión en cuatro áreas motricidad gruesa, motricidad fina, sociabilidad y lenguaje. Estas pruebas son evaluadas por el equipo de salud en los controles del niño y reciben nombres como Pauta Breve, Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor o Test de Desarrollo Psicomotor.

 

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    La forma más adecuada de estimular el logro de las habilidades en el niño(a) es facilitando los espacios para el desarrollo neurológico. No se trata de forzar la ocurrencia de estos hitos de desarrollo, sino de potenciar la existencia de ambientes y oportunidades que favorezcan la presencia de ellos. Por ejemplo, fortaleciendo el vínculos maternos y paternos con el niño(a) a través de la realización de masajes, hablar frecuentemente con el niño(a), incluso desde antes del nacimiento para que conozca las voces de los padres. Permitir al niño(a) tocar diversas texturas, otorgar espacios libres y seguros para que el niño(a) gatee y camine, mostrar el paisaje que los rodea explicando sobre colores, aromas y sonidos. Estos simples actos integran al niño(a) a las relaciones sociales, al medio ambiente y propician el cumplimiento de los hitos de desarrollo.

 

A pesar que el desarrollo y progreso son únicos en cada niño(a) y dependen directamente de los factores estimuladores, como se dijo anteriormente, estos siguen esquemas comunes en el desarrollo humano y se esperan ciertos logros según la edad del niño(a)

  • Cuarto mes: El niño(a) comienza a reír a carcajadas, al estar sentado es capaz de mantener la cabeza en alto, alcanza objetos y los toma, hasta llevarlos a la boca, gira la cabeza en busca de sonidos y se sonríe de forma espontánea.
  • Quinto y sexto mes: En esta etapa el niño(a), al estar recostado de espalda, intenta sentarse y al estar boca abajo, es capaz de mantener la cabeza erguida; transfiere objetos de una mano a la otra, balbucea, se sienta con apoyo y es capaz de mantener el tronco firme.
  • Séptimo y octavo mes: El niño(a) a esta edad ya se mantiene sentado solo, golpea fuertemente los objetos contra la mesa, intenta gatear, dice disilabos como da-da, pa-pa, ta-ta, ba-ba, estira los brazos para ser tomado.
  • Noveno y décimo mes: El niño(a) se sienta solo por largo tiempo, se pone de pie afirmado en los muebles o murallas, dice adiós con la mano, aplaude, desconoce a extraños, dice "mamá" y "papá", si se cae un objeto lo busca.
  • Onceavo y doceavo mes: En esta etapa, el niño(a) inicia la caminata con ayuda. Usa la función de pinza en las manos con los dedos pulgar e índice, gatea bien, ayuda a vestirse, comprende órdenes simples.
  • Primer año: A esta edad el niño(a) logra caminar sin apoyo, se agacha de cuclillas, dice varias palabras, hace rayas con un lápiz, apunta con el dedo lo que desea.
  • Año y medio: El niño(a) sube escaleras gateando y con ayuda, se sube a las sillas, ayuda a desvestirse, comienza a comer solo, hace torres con cubos, tira la pelota, reconoce y apunta tres partes del cuerpo.
  • Segundo año: El niño(a) sube y baja escaleras de pie, corre, intenta saltar con los pies juntos, se comunica formando frases de dos o tres palabras, dice su nombre.

 

 

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