Tabaco en el embarazo

El monóxido de carbono y la nicotina del humo de tabaco inhalado en la embarazada pueden interferir con el suministro de oxígeno al feto.

 

Se recomienda que una mujer en gestación no fume y si hay familiares fumadores, éstos no fumen dentro de la casa cuando haya mujeres gestantes y niños(as) en el hogar. Por tanto, si usted fuma, éste es el momento de dejar de hacerlo.

La nicotina cruza fácilmente la placenta y las concentraciones de nicotina en el feto pueden ser hasta 15% más altas que los niveles maternos. La nicotina también se concentra en la sangre fetal, en el líquido amniótico y en la leche materna. La combinación de estos factores puede tener consecuencias graves en los fetos y en los bebés de las madres fumadoras.

Por tanto, las embarazadas que fuman y algunas expuestas al humo de tabaco frecuente tienen riesgo en el embarazo de presentar desprendimientos de placenta, placenta previa, embarazo ectópico, aborto espontáneo, el doble de probabilidades de presentar parto prematuro.

Se estima que el tabaco en el embarazo (TE) sería el responsable de cerca del 18% de los casos de bajo peso de nacimiento (< 2.500 g), de un riesgo aumentado de muerte súbita del lactante, y un mayor riesgo de muerte perinatal. Además, se le ha asociado con un mayor riesgo de alteraciones de las capacidades intelectuales por daño neuronal.

El tabaco, además de ser nocivo para la salud de la embarazada y su hijo(a) en gestación, afecta también su salud oral. Hay que considerar que los problemas bucales son comunes durante el embarazo y si a esto le sumamos el humo del cigarro, se pueden presentar problemáticas tales como: gingivitis (inflamación de las encías), mala cicatrización de heridas en la boca, mayor placa bacteriana, mayor riesgo de presentar candidiasis oral (hongos en boca), fracasos en los tratamientos dentales, etc.

 

El primer paso para vencer al cigarrillo es tomar la decisión de dejarlo.

1. Fije una fecha para dejar de fumar. Haga una lista de todas sus razones para dejar el tabaco y dígales a su familia y amigos de su plan. Deje de comprar cigarrillos.
2. Haga otra lista de cuándo y por qué fuma. Piense en nuevas maneras de relajarse o en cosas que pueda tener en sus manos en vez de un cigarrillo. Piense en hábitos o rutinas que quiera cambiar y anótelos en una lista.
3. Piense en una recompensa para usted cuando deje de fumar. Además, bote todos sus cigarrillos y fósforos, guarde los encendedores y los ceniceros.

 

Este día será la fecha que fijó el primer día. Manténgase bien ocupada. Cambie su rutina cuando le sea posible y haga cosas fuera de lo acostumbrado. Recuerde a su familia, amigos y colegas de trabajo, y por sobre todo a su futuro hijo, que éste es su día para dejar el cigarrillo y pida que ellos le presten ayuda y apoyo.

 

Felicítese. Cómprese un regalo o haga algo para celebrar. Evite consumo de café y alcohol. Cuando quiera un cigarrillo, haga algo que no esté relacionado con fumar, como dar un paseo en el parque, tomar un vaso de agua, o respirar profundo. Coma frutas y vegetales o mastique chicle sin azúcar.

 

Descarga aquí más información 

Información sobre el tabaco en el embarazo
Disminuir tamaño de letra Aumentar tamaño de letra Imprimir este Artículo